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Chimbote: 103 años de una triste realidad

domingo, 6 de diciembre de 2009


Chimbote celebra, hoy 6 de diciembre, 103 años de creación política como distrito. Nuestra ciudad es considerada uno de los principales puertos pesqueros del Perú y alberga una parte importante de las fábricas de harina de pescado del país; sin embargo, luego de más de un centenar de años de existencia, este puerto está lejos de haberse convertido en un ‘cluster’ (grupo) dinámico formado por negocios pesqueros altamente especializados y diversificados. La industria pesquera ha enriquecido a unos cuantos empresarios y ocasionado graves daños a la salud de la población con sus humos tóxicos, contaminando nuestro medio ambiente y destruyendo nuestra hermosa bahía.

RESEÑA HISTÓRICA

El 1 de enero de 1872, Chimbote adquirió la categoría de Puerto Mayor. Esta clase la obtuvo gracias al decreto supremo del presidente José Balta, el 9 de diciembre de 1871. Se tuvo en consideración que el tráfico que se había de establecer por Chimbote con motivo de la construcción del ferrocarril entre este puerto y la ciudad de Huarás, exigía que se proporcione al comercio los medios para que ese tráfico se realice con facilidad y prontitud.

En tanto, el 23 de enero de 1872, don Juan Gilberto Meiggs había obtenido el decreto supremo por el cual se aprobaba el plano definitivo para la formación de un pueblo en terrenos de su propiedad, este pueblo sería la actual ciudad de Chimbote.

El 27 de noviembre de 1895, el Congreso de la República aprobó la ley mediante la cuál Chimbote se elevó de Pueblo a Villa, trasladándose la capital del distrito de Santa a Chimbote. Esta ley fue promulgada por el presidente don Nicolás de Piérola el 4 de diciembre de 1895; instalándose la primera municipalidad en la primera cuadra de la actual avenida Francisco Bolognesi en 1896; con su primer alcalde Rosalino Bernardi.

Asimismo, el Congreso de la República aprobó el 5 de diciembre de 1906 la Ley de Creación Política del distrito de Chimbote, disgregándose del distrito de Santa.

El distrito de Chimbote estaba formado por el Puerto y las Pampas de Chimbote, los cerros que separan estas del distrito de Santa, las haciendas Tambo Real, Vinzos y Suchimán y el resto de las tierras hasta los límites con la Provincia de Huaylas hacia el interior y el distrito de Nepeña hacia el sur. Con su capital, el Puerto de Chimbote.

La Ley de Creación Política fue promulgada por el presidente don José Pardo el 6 de diciembre de 1906, con el Nº 417. El alcalde de ese entonces era don Antonio Díaz, de la mano de don Fausto Valdeavellano, fueron los artífices para la gestión de la Ley con el apoyo de don Germán Arenas.

A partir de entonces y por iniciativa del mismo alcalde, se bautizaron las calles con los actuales nombres en memoria de los héroes de la guerra con España de 1866 y la Independencia. La Alameda tomó el nombre de José Pardo a partir del año 1906.

El 14 de abril de 1950, durante el gobierno de don Manuel A. Odría, Chimbote se convirtió en capital de la provincia del Santa. El Gobierno consideró que por su gran extensión superficial de más de siete mil kilómetros cuadrados, que comprendía toda la región costanera del departamento de Áncash, hacía difícil su administración política y judicial como una sola circunscripción territorial.

CRECIMIENTO COMERCIAL Y DESARROLLO

Chimbote es conocido por ser un puerto dedicado a la industria pesquera, tanto en la labor extractiva como en la transformación. Las fábricas de harina y aceite de pescado tienen sus plantas industriales en la zona industrial de Chimbote, la cual abarca el tercio sur de la bahía. Otra industria importante es la siderúrgica, que se abastece de las extracciones mineras de las regiones del interior. Por ello se le conoce como "La capital de la pesca y el acero".

En 1871 comienza el crecimiento de la ciudad con la construcción de un ferrocarril hasta Huallanca, a cargo del ingeniero Enrique Meiggs. Al año siguiente, es nombrado Puerto Mayor, por lo que se la dota de una oficina de aduana y de una infraestructura portuaria.

En la década de los años de 1950 se consolida su vocación portuaria con la construcción de la Corporación Peruana de Santa. Sin embargo, es recién en los años 60 que comienza la explotación masiva, en gran parte a la iniciativa de Luis Banchero Rossi, comenzándose el éxodo migratorio desordenado debido a la elevada demanda de mano de obra. Éste crecimiento implicó, además, la llegada de comerciantes y servicios que hicieron al crecimiento de la ciudad: caótico y desproporcionado de los planos.

En la siguiente década se vería la caída de la economía debido a dos factores: la sobre pesca y la contaminación ambiental. El amargo terremoto de los años 70 se redujo a escombros gran parte de la infraestructura de la ciudad, sin contar las numerosas muertes de la población y de los demás departamentos.

Las últimas décadas han sido para Chimbote de reorganización y ordenamiento en proceso, tras la adversidad de la industria pesquera que volcó los intereses de la agroindustria, el turismo y el comercio, sin llegar a concretar con éxito. El anhelado Proyecto Especial Chinecas, lleva 23 años sin hacerse realidad.

REFLEXIÓN

Una ciudad es una construcción colectiva. Nuestra historia, nuestra memoria condensada en estos 103 años, son un patrimonio que todos los habitantes del PUERTO DE CHIMBOTE debemos atesorar como un ancla que nos aferra a nuestro lugar en el mundo, nos apega a nuestras raíces y nos sirve de brújula en la búsqueda de nuevos caminos. Por ese motivo, debemos recordar que no hay patrimonio sin proyecto, del mismo modo que no hay futuro sin conciencia del pasado. Solo podremos valorar nuestro acervo histórico en virtud del proyecto compartido que nos muestre un norte como comunidad.

Tenemos el compromiso de seguir transformando Chimbote en una ciudad moderna y saludable, para vivir dignamente, es un sueño y a la vez una responsabilidad de todos. Cumplamos ese sueño. Depende de nosotros, de todos y de cada uno: de los que nacieron en la ciudad y de los que llegaron de otras partes y ya no pudieron abandonarla nunca, de los que fueron testigos de sus épocas de pueblo y de los que forman parte de su formidable crecimiento de los últimos años, de los que la eligieron para vivir y también para que nazcan sus hijos, de los que la hacen día tras día, estudiando, trabajando, invirtiendo, ayudando y creyendo.

APUNTES HISTÓRICOS

El puerto industrial de Chimbote antiguamente se llamó “Ferrol”, Antonio de Alcedo lo denominó como Farallón o islote de la mar del sur en la costa del Perú.

El nombre de Chimbote aparecería a inicios del siglo XVII.

Chimbote proviene de dos voces griegas: “Chimba”, significa cruzar a la orilla opuesta y “Bote” que se da a la denominación:”embarcación de remos”.

Oficialmente la palabra Chimbote aparece por el año 1760, oficializándose por el año 1860.

A partir de 1950 se empieza a denominar chimbotanos a las familias provenientes de Huanchaco (departamento de La Libertad).

Sepa usted que…

Chimbotero es el gentilicio original de la persona nacida en el puerto de Chimbote. Antiguamente, quienes nacían en Chimbote, se les llamaba "chimbotero o chimbotera". Con el pasar de los años, esa palabra fue reemplazada por "chimbotano o chimbotana" que es la que se usa actualmente.

Fuente: suplemento especial periódico “EL Ferrol”.





Corrijamos errores y miremos hacia adelante

domingo, 15 de noviembre de 2009

Mucho se ha dicho y escrito sobre el desalojo a los comerciantes informales de El Progreso. Sí, informales. Que no se tuvo las garantías del caso para entrar y hacer el trabajo coactivo, es cierto. Que pudo haber ocurrido una desgracia, que felizmente no sucedió, también, y eso es criticable. Sin embargo, estemos de acuerdo o no, los ambulantes que ocupaban calles y veredas públicas durante 30 años, tenían que salir tarde o temprano.
Los informales de El Progreso se habían enquistado en el lugar y habían hecho de la zona una guarida de delincuentes, un botadero de basura y generado un caos en el transporte. Parecía que esa situación nunca iba a desaparecer, que estábamos condenados a vivir en medio del desorden y la vergüenza nacional, ya que ninguna autoridad puso el ojo en ese lugar.
Estos comerciantes estaban trabajando en la ilegalidad y nunca se preocuparon por ser formales, por conseguir un lugar limpio y decente donde vender, siempre supieron que cualquier momento los sacarían y nunca les importó. Aunque muy corto, se les dio un plazo para desocupar pacíficamente.
Esta columna, no pretende ‘sobonear’ la gestión de la alcaldesa Espinoza. No he recibido la rumoreada “bolsa” para escribir a favor del desalojo, como se dice que habrían recibido algunos sujetos que dizque se hacen llamar periodistas y que hacen tanto daño y sobre todo manchan a esta noble profesión.
Creemos que las cosas tampoco debieron ser así. No se llevaron correctamente. La Municipalidad jugó con fuego y sucio, al contratar forajidos y lanzar bombas por doquier en medio de inocentes criaturas que pudieron morir asfixiados; pero sobre todo la comuna provincial debió esperarse hasta el próximo año y dejar que los comerciantes por lo menos cierren el 2009 con buenas ventas.
Si ya se había aguantado 30 años, por qué no esperar un par de meses más. El inicio de las obras y el financiamiento pudo darse el 2010. Esto es algo que se pregunta la gente, sobre todo las amas de casa, quienes han llamado de insensible a Espinoza al recibir las quejas de sus caseros.
Por qué no se dio un lugar con las debidas condiciones a estos minoristas informales, que son alrededor de cuatro mil, más que los mayoristas que solo llegan a un poco más de 200. Es por ello que, no hay que ser adivinos para pronosticar que el tan mentado Mercado Mayorista en “Tres Estrellas” se convertirá en un ‘elefante blanco’.
Se sabe, que los pequeños y micro negociantes son los que mueven la economía en el país, pero nadie apuesta por ellos. A los comerciantes minoristas, simplemente, todo este tiempo se les dijo: al fondo hay sitio.
Se gastó alrededor de 100 mil nuevos soles en este desalojo, cuando, ese dinero pudo ahorrarse o invertirse en mejorarles el terreno a los minoristas. Estos no quisieron irse a “Tres Estrellas” y decidieron comprar terrenos en el pueblo joven Dos de Mayo, donde el ayuntamiento sigue dándoles la espalda, al negarse en darles el cambio de uso de terreno agrícola a comercial.
La Municipalidad no ha reparado que en “Dos de Mayo” y en “La Perla”, zonas donde han ido a parar los informales desalojados, muy pronto se convertirán en copias fieles de lo que fue la zona de El Progreso y otra vez la basura y el caos reinarán. Solo se han mudado a otro vecindario. Sin duda, otra crisis que se asoma. Consecuencias de una mala visión e improvisada planificación que tendrán que remediar lo más pronto posible para que no haya más paradas vergonzantes.
De otro lado, los “desterrados” de Vicky tienen que entender que tenían que salir sí o sí, que estaban trabajando bajo la ilegalidad y el desgobierno. Que si bien, una ciudad no alcanza el desarrollo a punta de obras de fierro y cemento, era necesario darle, por fin, un rostro diferente a la ciudad.
Por su parte, el papel que le toca al concejo provincial es apoyar a que no se siga generando el desorden y la alta tasa de informalidad en Chimbote. Que no se olviden de las amas de casa, del índice de precios de la canasta básica familiar y de propiciar en la reactivación de los mercados de barrio, facilitándoles los servicios básicos o el cambio de uso en sus terrenos, como es el caso de los comerciantes de “Dos de Mayo” que esperan ser atendidos.
Finalmente, los vendedores de “La Perla” deberán ser reubicados, al más breve plazo, en otro lugar por ser ésta una zona declarada intangible por el Tribunal Constitucional. Evidentemente, es hora de corregir errores, voltear la página y mirar el presente para proyectarnos al futuro, sin malos entendidos y con el solo ánimo de hacer las cosas bien.