El mes pasado, sorprendió la llegada de un equipo de la Contraloría General de la República a nuestra ciudad. Algunos periodistas, detectaron su presencia en la Subregión El Pacífico, sin dar detalles a la prensa, uno de ellos, aseguró que vinieron a investigar algunos casos, no especificando cuántos y cuáles de los que, algunos medios de comunicación, reportamos, lanzando indicios de hechos que ameritan ser investigados al más alto nivel. Sin embargo, es gratamente saber que, por lo menos, hayan llegado a tratar de poner en claro algunos casos que han visto necesario hurgar profundamente. De manera inesperada, el trabajo de la Contraloría acaba de empezar en la Subregión. Por lo pronto han visitado cuatro centros educativos, entre ellos “Erasmo Roca” y “Primero de Agosto”, donde se sospecha que los trabajos de remodelación realizados allí por el Gobierno Regional, no coinciden con el monto -presuntamente- exagerado.
Asimismo, solicitaron información de los procesos y compras que se realizaron en las gestiones de los gerentes Jorge Morocho, Luz Domínguez, Wilfredo Anticona, Willar Cerna y los dos primeros meses de gestión del controvertido Luis Arroyo Rojas, actual encargado de la unidad ejecutora regional.
Sabemos también que, aunque los hombres de prensa diaria los encontraron en la Subregión El Pacífico, el equipo de la Contraloría General de la República ha llegado para seguir la pista a los municipios de la provincia del Santa. Esto, sin duda, sería sumamente necesario, pues hasta el momento, nadie, oficialmente, ha fiscalizado los recursos del Estado y algunos actos de corrupción en esta parte del país.
Desde el Gobierno Regional de Áncash hasta los municipios distritales más pequeños, hay mucho pan por rebanar, tantas denuncias de enriquecimiento ilícito y peculado, obras y presupuestos inflados, gastos innecesarios, planillas fantasmas, colocación de personal allegados a las autoridades, recursos desperdiciados, mal utilizados o para fines proselitistas; alcaldes utilizando testaferros o creando empresas fantasmas, haciendo una mala gestión pública, colocando, por ejemplo, a funcionarios analfabetos que no cumplen los requisitos de una función estatal.
En fin, hay tantos casos por citar que este espacio se tornaría extenso y aburrido. La prensa, no todos, obviamente, recogemos a diario estos tipos de denuncias y las exponemos; pero muchas veces de manera frustrante vemos que, casi siempre, no en todos los casos, se discurre como si nada por las sedes de la Policía, Fiscalía o el Poder Judicial. Corrupción al rojo vivo.
Por ejemplo, hay casos emblemáticos por investigar, como las buenas pro obtenidas en la Subregión El Pacífico por la empresa Representaciones Generales Héctor E.I.R.L. en el año 2008, donde precisamente dicho proveedor sería beneficiado siempre de las adjudicaciones, al parecer, previo pago de una gran coima.
No olvidemos tampoco que en el Proyecto Especial Chinecas hay claros indicios de estar siendo saqueado por completo por el Gobierno Regional, licitando un perfil técnico a un precio elevadísimo.
Igualmente, sucede en la Municipalidad Distrital de Nuevo Chimbote, con hechos como el supuesto enriquecimiento ilícito de su alcalde, Valentín Fernández Bazán y a quien también se le acusa de malversar los fondos de la comuna sureña, últimamente, con el sonado caso Urbi.
De la misma forma, la Municipalidad Provincial del Santa, tampoco es ajena a acusaciones de esta naturaleza. Se destapó, por citar solo un hecho, las adjudicaciones seguidas -totalmente sospechosas- a un suertudo proveedor que sostendría una gran amistad con la alcaldesa Victoria Espinoza García.
Ni que decir de los ayuntamientos de los distritos chicos, donde la corrupción brota a flor de piel; donde los amarres, las jugadas y el robo de la plata del Estado es el pan de cada día, y lo hacen descaradamente; porque nadie los controla, ni la prensa independiente, que lamentablemente carecemos de recursos económicos y logísticos, por lo que muchas veces no llegamos para cumplir nuestro papel fiscalizador.
Así pues, la corrupción está enquistada en todos lados, no tiene bandera, ni tienda política; todos se unen a ella en un mismo fin: lo ilegítimo y deshonesto. Está como una peste de difícil exterminio o un cáncer que va creciendo a pasos de gigante; si no se controla e interviene a tiempo, puede ser fatal; en este caso para el desarrollo del país.
