ACU: solidaridad y desarrollo para Moro

miércoles, 16 de diciembre de 2009

RECINTO DE SOSTENIBILIDAD. En el Cediacu se trabajan los proyectos de desarrollo para Moro.
Alineación al centroIMPULSO AL AGRO. Brindar asistencia técnica a los hombres del campo es la función del área Agropecuaria.

Tenía una vieja deuda con el distrito que lo vio crecer y lo acogió cuando decidió afincarse para empezar una nueva vida. Pudo haber partido al extranjero o trabajar en otra ciudad; pero resolvió quedarse para ser parte del cambio. De esa dura lucha por conseguir el desarrollo integral de las comunidades urbanas y sobre todo rurales.

Hace ocho años cuando egresó de la facultad de Ingeniería Agroindustrial de la Universidad Nacional del Santa (UNS), Juan Cerna Espinoza, se sumó al trabajo de encauzar la Asociación Caminemos Unidos (ACU), un grupo que viene desarrollando una serie de actividades que involucra acciones de desarrollo integral, como programas de apoyo a los agricultores de la ciudad de Moro (a una hora de Chimbote) y los 16 caseríos de la subcuenca del río Loco, afluente que recorre de sureste a oeste del valle.

Inicialmente ACU empezó con la denominación de “Proyecto Río Loco” en el año 1999, gracias a la iniciativa de la Congregación de las Hermanas de la Misericordia de San Vicente de Paúl, con una participación muy activa de la hermana Rebecca Frick, hoy presidenta de la agrupación.

Sin embargo, ACU, como institución, vio la luz un 3 de noviembre de 2003. En esa fecha se constituyó formalmente, y desde ese tiempo muchas historias han pasado. Actualmente, la agrupación se encuentra dentro del Centro de Desarrollo Integral (Cediacu), un extenso local, tipo mansión. Allí no sólo funciona una fábrica procesadora de frutas (La Morina) y un taller de confecciones de ropa, que da empleo a los pobladores; sino también se expresa la caridad, a través del comedor para escolares que bajan de las alturas; casas de acogida para adolescentes, un jardín infantil y un auditorio para la formación y capacitación de los empleados y pobladores.

“Esta organización (ACU) se dedica a la implementación de proyectos de desarrollo con un criterio sostenible en el tiempo, crear fuentes de trabajo, formar capacidades en distintos campos, de acuerdo a los requerimientos de la realidad del distrito”, sostiene Cerna Espinoza, quien a sus 33 años de edad es el actual gerente general de Agroindustrias La Morina S.A., empresa que acoge ACU.


DIÁLOGOS ABIERTOS Y HORIZONTALES

Juan no solo es gerente de La Morina, en ACU también es coordinador del área Agropecuaria. Su función es brindar asistencia técnica a los agricultores, en los siguientes servicios: injertos de palta, trazado de terreno, podas: en campos de manzano, vid y palta; fumigaciones y muestreo de tierra para análisis de suelo. Conjuntamente con los especialistas del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), realizan visitas a las parcelas para inspeccionar los cultivos de frutas que luego será comprado por la empresa agroindustrial. Paralelo a ello, se realiza capacitaciones y se asiste a otros organizados por instituciones o empresas privadas.

Pero la misión de este batallador encargo es lidiar con los hombres del campo. “De alguna otra manera siento que la universidad (del Santa) forjó en mí ese espíritu mediador y ese lado humano. Pues, los trabajos de campo, el trato de los docentes, las infaltables exposiciones en la metodología de la enseñanza y sobre todo mis alas de libertad que me ofrecieron las autoridades universitarias para ejercer mi liderazgo en el Proyecto Río Loco, mellaron para que hoy pueda desenvolverme de manera segura, horizontal y abierta a los campesinos”, alega.

En efecto, el ex estudiante del Santa lideró en el año 2001 el Proyecto Río Loco y su ocupación fue coordinar con las autoridades universitarias y más adelante con los jóvenes de la Asamblea de las diferentes facultades de la UNS, dando inicio a un convenio entre esta alma máter y la Universidad de Viena (Austria) que permitió, en el año 2002, la expedición de 7 alumnos santeños y 10 austriacos hacia Moro y sus caseríos para captar conocimientos sobre las necesidades del distrito, la cual terminó en la presentación de un gran informe final.


POR UN MORO ENCAMINADO

ACU esta orientada a contribuir en el desarrollo del valle mediante la ejecución de proyectos que van a beneficiar directamente a los pobladores y por ende van a mejorar la economía local y de la región. La agricultura, infraestructura en educación, transporte, impulso en el intercambio académico interuniversitario, así como módulos de producción y servicio son los que identifican a la institución sin fines de lucro.

El impulso al sector agrícola es la base de la autosostenibilidad del distrito, es por ello que han convertido en socios estratégicos a la Asociación de Campesinos de la Subcuenca del Río Loco (Ascar), Asociación de Agricultores y Afines de Moro (Asaam), Comité de Vitivinicultores de Moro y a las Organizaciones Sociales de Base. Todos los socios contribuyen a identificar actividades relevantes y de mayor incidencia en la zona, de modo que puedan trabajar en concordancia con las necesidades reales del valle. Además, trabajan como proveedores para la planta agroindustrial que produce mermeladas y néctares de frutos de Moro y abastecen al restaurante-comedor popular “Shumac Cuchu” (rincón bonito).

“Siempre creí en este proyecto (ACU) y me pareció estupendo. Mi formación en la UNS me sirvió bastante para aportar en el trabajo agropecuario e industrial. Si algo he aprendido de mi vida universitaria en mi alma máter es la perseverancia y las relaciones humanas… Sin duda, la universidad te amplía la visión y te abre los ojos a la realidad”, sostiene orgulloso, Juan Cerna.


COMPROMISO SOCIAL

La perspectiva de trabajo de este joven ingeniero es simplemente contribuir a un desarrollo integral de la zona mediante el aporte de ideas y el establecimiento de puentes de cooperación interinstitucional, aprovechando las oportunidades para la implementación de proyectos sostenibles.

Desde que salió de su natal Shonca (caserío ubicado a dos horas del distrito de Cáceres del Perú-Jimbe) hacia Chimbote, cuando tenía apenas 11 años, y desde que un buen día un misericordioso sacerdote del pueblo joven Villa María que reconoció su proactividad en la parroquia donde apoyaba le llevó a Moro, Juan Cerna no ha dejado ni un instante de soñar por un mundo mejor.

La pobreza que envolvió su infancia la empujó a pelear por sus metas, sueños y deseos. Nunca desmayó. Su aspiración de ser profesional lo encontró en la UNS y asegura que es lo mejor que le pudo haber pasado, porque, según dijo, encontró el desarrollo personal y competitivo.

Desde aquella mañana soleada de noviembre de 2003, en el que se unió al proyecto de ACU, Juan Cerna sigue trabajando con un alto sentido de responsabilidad social, con el cual fue formado, jamás se le cruzó por la mente abandonar Moro, distrito que lo acobijó y del que anhela su progreso, pues asevera que las personas en general deberían tener la obligación de aportar por su ciudad y país.


El dato

La pobreza en Moro, durante los últimos años, ha disminuido en un 20%, a pesar de que el crecimiento poblacional cada vez es mayor, debido a que hay migración de los caseríos hacia el valle con la finalidad de encontrar un trabajo.




ORGULLO SANTEÑO. Ingeniero agroindustrial, Juan Cerna, inspeccionando producción de néctar de melocotón en La Morina.

Sepa usted que…

La actividad agrícola es la principal fuente generadora de ingresos en la zona, es por ello la incidencia de ACU en la mejora de programas de capacitación, con el único propósito de hacer mucho más rentable el agro.














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